
Me miro en el espejo y veo unas ojeras parecidas a las que tenía en pleno proceso de adopción. Y la culpa la tienen los colegios. O, más precisamente, decidir en qué colegio voy a solicitar plaza para mi hijo con el objetivo de que no pierdo mucho nivel educativo y no me lo linchen a la salida de clase.
Vivo en un barrio de nueva construcción (el Ensanche de Vallecas en Madrid) que comparte zona de adscripción educativa con otros dos barrios: Villa de Vallecas y Santa Eugenia. En total: millares de niños y no tantas plazas educativas de calidad como serían necesarias.
A ello se añade que, de momento (hasta el mes de noviembre), la "moi" sigue cobrando Paro y mi marido tiene un trabajo (gracias a Dios, en estos tiempos) con un estupendo salario de 1.500 euros al mes. En definitiva: que no somos indigentes sino que pertenecemos a esa clase social tan extendida de momento en España como es la clase media-baja.
Es decir, ni tenemos dinero de sobra para pagar 310 euros al mes por la escolarización de mi hijo, ni tenemos más puntos en el baremo de adjudicación de plazas de colegio que el que da la zona de cercanía.
Hace meses que empezamos la dura ruta de visitar los colegios. Eso que ya la mayoría de los de mi zona ni hacen jornadas de puertas abiertas ni conceden entrevistas con los coordinadores por que... para qué, si tienen las plazas más que cubiertas.
El resultado de mis pesquisas ha sido este:
- He descartado los públicos de buen nivel pues están copados por la población gitana o inmigrante, pues ellos suelen tener puntos adicionales por familia numerosa o renta de integración.
- He descartado aquellos en los que la propia Administración me ha asegurado que era imposible entrar si tu hijo no ha estado en su guardería, como es el caso del Gredos Las Suertes (mi hijo no pudo acceder a esas guardería porque llegó en junio y la solicitud de plazas se hace en abril).
- He descartado los güetos. En mi barrio hay bastantes y siempre los ha habido.
Finalmente la decisión ha quedado entre dos: un colegio de cooperativa en Santa Eugenia (el Zazuar) que es uno de los mejores de la zona y en donde tendría un punto adicional por la guardería a la que va mi hijo pero en el que no me garantizan que, ni con 5 puntos, el niño no se vaya a quedar fuera. Y un colegio religioso al lado de mi casa (el Torrevilano) que es el más caro de la zona con diferencia (175 euros al mes y 140 el comedor) y donde tendría más posibilidades, pero... ¿y si cuando me quede sin Paro no puedo pagarlo?.
El problema es que, aunque las solicitudes de Educación incluyen varias opciones, la realidad en mi barrio es que si no te cogen en el colegio de primera opción te envían al que quedan plazas. Y aquí ese colegio "última opción" es uno de los güetos más problemáticos donde apalean a director, profesores, etc. Vamos, que me imagino que ninguno de nosotros lo querríamos para nuestro hijo.
Y esta es mi situación.
Aún estoy dando vueltas y más vueltas a la cabeza. Quizás acabe echándolo a los chinos, no sé. sólo sé que la situación de nuestros hijos no es la de cualquier niño. Necesitan un apoyo escolar mayor al de otros niños. Entonces ¿por qué no se les trata con un poco de deferencia? ¿Por qué no se les da un punto por integración o vete tú a saber qué a fin de que puedan salir adelante?
Vivo en un barrio de nueva construcción (el Ensanche de Vallecas en Madrid) que comparte zona de adscripción educativa con otros dos barrios: Villa de Vallecas y Santa Eugenia. En total: millares de niños y no tantas plazas educativas de calidad como serían necesarias.
A ello se añade que, de momento (hasta el mes de noviembre), la "moi" sigue cobrando Paro y mi marido tiene un trabajo (gracias a Dios, en estos tiempos) con un estupendo salario de 1.500 euros al mes. En definitiva: que no somos indigentes sino que pertenecemos a esa clase social tan extendida de momento en España como es la clase media-baja.
Es decir, ni tenemos dinero de sobra para pagar 310 euros al mes por la escolarización de mi hijo, ni tenemos más puntos en el baremo de adjudicación de plazas de colegio que el que da la zona de cercanía.
Hace meses que empezamos la dura ruta de visitar los colegios. Eso que ya la mayoría de los de mi zona ni hacen jornadas de puertas abiertas ni conceden entrevistas con los coordinadores por que... para qué, si tienen las plazas más que cubiertas.
El resultado de mis pesquisas ha sido este:
- He descartado los públicos de buen nivel pues están copados por la población gitana o inmigrante, pues ellos suelen tener puntos adicionales por familia numerosa o renta de integración.
- He descartado aquellos en los que la propia Administración me ha asegurado que era imposible entrar si tu hijo no ha estado en su guardería, como es el caso del Gredos Las Suertes (mi hijo no pudo acceder a esas guardería porque llegó en junio y la solicitud de plazas se hace en abril).
- He descartado los güetos. En mi barrio hay bastantes y siempre los ha habido.
Finalmente la decisión ha quedado entre dos: un colegio de cooperativa en Santa Eugenia (el Zazuar) que es uno de los mejores de la zona y en donde tendría un punto adicional por la guardería a la que va mi hijo pero en el que no me garantizan que, ni con 5 puntos, el niño no se vaya a quedar fuera. Y un colegio religioso al lado de mi casa (el Torrevilano) que es el más caro de la zona con diferencia (175 euros al mes y 140 el comedor) y donde tendría más posibilidades, pero... ¿y si cuando me quede sin Paro no puedo pagarlo?.
El problema es que, aunque las solicitudes de Educación incluyen varias opciones, la realidad en mi barrio es que si no te cogen en el colegio de primera opción te envían al que quedan plazas. Y aquí ese colegio "última opción" es uno de los güetos más problemáticos donde apalean a director, profesores, etc. Vamos, que me imagino que ninguno de nosotros lo querríamos para nuestro hijo.
Y esta es mi situación.
Aún estoy dando vueltas y más vueltas a la cabeza. Quizás acabe echándolo a los chinos, no sé. sólo sé que la situación de nuestros hijos no es la de cualquier niño. Necesitan un apoyo escolar mayor al de otros niños. Entonces ¿por qué no se les trata con un poco de deferencia? ¿Por qué no se les da un punto por integración o vete tú a saber qué a fin de que puedan salir adelante?